Las ideas si se matan…

El anteproyecto de reforma constitucional en Cuba despide al comunismo. La actual Constitución, de 1976, creada a la sombra del bloque socialista, en su artículo 5 plantea: “El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”

La nueva reforma constitucional, se “desprende” de la ideología Comunista, omitiendo el término, orientado su propósito a la construcción del socialismo. El texto reconoce la propiedad privada y abre las puertas a la posibilidad de que se legalice en la isla el matrimonio homosexual. Por su parte el presidente de la Asamblea Nacional, Esteban Lazo dijo que  “No quiere decir que renunciemos a nuestras ideas, sino que en nuestra visión pensamos en un país socialista, soberano, independiente, próspero y sostenible”

Todo parece indicar que no estamos ante un cambio de trascendencia histórica, más bien ante una adaptación del lenguaje de un régimen que quiere garantizar su permanencia en la era pos-castro. Fidel Castro llamó de campaña “canallesca” a los que vinculaban a la revolución con el comunismo, en un discurso el 19 de abril de 1959, repudió cualquier vínculo de la revolución con la ideología Comunista, sus palabras fueron: “El pueblo de Cuba sabe que el gobierno revolucionario no es comunista”, años más tarde se declararía marxista-leninista, enterrando el espíritu de la revolución cubana, en la cual habían participado diversos sectores políticos y sociales del país.

Es evidente que estas reformas no están pensadas para proveer mejores aspiraciones a los cubanos, ni generar un futuro con mayor libertad. Actuando al mejor estilo de los sistemas totalitarios, maquinan para preservar la naturaleza de la dictadura. Reconocer el fracaso del castrismo sería una verdadera reforma. Raúl Castro mueve los hilos para barnizar las arrugas de su anciana revolución agonizante, mientras que el legado de su hermano se desvanece. Tratan de encontrarle un espacio en la nueva Carta Magna. 

La familia Castro-Espín administra un importante entramado financiero que genera millones de dólares al año, el cual es administrado por el yerno de Raül Castro, el general Luis Alberto Rodríguez. Garantizar el futuro de su familia ante el posible cambio político en el país es sin duda el objetivo, por lo que se hace necesario simular la transición.

Con la caída de la Unión Soviética la dictadura cubana perdió  los subsidios económicos. La Venezuela chavista, se convirtió entonces en la alternativa a la infernal economía cubana , la riqueza natural de la nación no soportó los embates de la gestión socialista, que los ha dejado totalmente arruinados. Debido a que ningún país estaría dispuesto a subvencionar a la economía cubana, a la dictadura no le queda más opción que diversificarse para sobrevivir.

Cuba vuelve al punto cero, a la incertidumbre, a lo desconocido, a lo del mañana será mejor, a la construcción de un socialismo que depende de los bloques capitalistas, el camino al comunismo parece muy largo, sesenta años después siguen construyendo. Para desgracia de los cubanos la nueva constitución mantendrá la puerta cerrada a la posibilidad de nuevos partidos políticos así como al reconocimiento de la oposición en la isla, el partido comunista mantendrá el control absoluto. A pesar de todo, la unidad del Partido Comunista de Cuba es más que cuestionable, con la nueva propuesta constitucional se alimentan los forcejeos de poder entre las fracciones internas, que esperan su hora, libres al fin de la sombra de los hermanos Castro.

Fidel Castro murió y con él sus promesas delirantes, su hermano Raúl a las puertas de su retiro se lleva con él la promesa hecha en el 2006 de que todos los cubanos tendrían un vaso de leche que llevarse al estómago.

“Asesino alevoso, ingrato a Dios y enemigo de los hombres, es el que, su pretexto de dirigir a las generaciones nuevas, les enseña un cúmulo aislado y absoluto de doctrinas, y les predica al oído, antes que la dulce plática de amor, el evangelio bárbaro del odio” ( José Martí) 

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