Nicaragua año cero…

People participate in a protest against police violence and the government of Nicaragua's President Daniel Ortega in Managua, Nicaragua on April 25, 2018. REUTERS/Jose Cabezas

El 18 de abril de 2018 el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), anunció las reformas que provocaron el inicio de las protestas. Los miembros de la coalición opositora Frente Amplio por la Democracia (FAD), comenzaron sus manifestaciones en la ciudad de León, a su vez integrantes de la Juventud Sandinista salieron en apoyo a las medidas del gobierno, provocándose varios enfrentamientos entre ambos grupos.

Para el jueves 19 de abril, las protestas se extendieron por Managua, Granada, Boaco, Carazo, Estelí y Rivas, a la vez que el gobierno arengaba a sus simpatizantes a manifestarse. Varias universidades se sumaron a los manifestantes, haciendo frente a los gases lacrimógenos y a los disparos de la policía con de piedras, morteros caseros, cócteles molotov y barricadas.

La OEA expresó su rechazo a “todo tipo de violencia” y a los asesinatos de los civiles y policías en Nicaragua, “La Secretaría General reconoció el legítimo derecho a la protesta pacífica, así como la libertad de expresión en el marco del Estado de Derecho”.

Las Naciones Unidas declaró su “profunda preocupación”, abogó al derecho a la libertad de expresión y a la libertad de reunión pacífica. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, manifestó que habían inquietantes señales de represión e intimidación contra los manifestantes, sus familias, estudiantes, activistas por los derechos humanos y miembros de la Iglesia católica.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos aplico el pasado jueves la Ley Global Magnitsky a tres funcionarios nicaragüenses, involucrados en graves abusos contra los derechos humanos o actos de corrupción, esta ley prohíbe a los estadounidenses “realizar transacciones con personas bloqueadas, incluidas entidades que pertenecen o que están controladas por personas designadas”.

Mientras tanto, el número de fallecidos asciende a 285, habiendo por heridos una suma de 1200 personas. En la cuidad de Leon continúan las manifestaciones, a la vez que se recrudece la represión. A Daniel Ortega no le ha temblado la mano cuando se trata de apuntar el cañón en contra de su propio pueblo, el luto se apodera de los hogares de las familias nicaragüenses, madres desconsoladas lloran a sus hijos muertos, ya no le besarán la frente, ni soñarán con su futuro; dejaron vacío un pupitre y el corazón de algún amor.

Miserable el gobierno que construye sus ambiciones sobre las tumbas de los inocentes, parecen no tener límites la crueldad de las desequilibradas mentes de la izquierda latinoamericana. Que la lucha de estos jóvenes no sea en vano, no parece ser otro el camino cuando la libertad agoniza. 

“A un banquete se sientan los tiranos,
Pero cuando la mano ensangrentada
Hunden en el manjar, del mártir muerto
Surge una luz que les aterra, flores
Grandes como una cruz súbito surgen
Y huyen, rojo el hocico, y pavoridos
A sus negras entrañas los tiranos.
Los que se aman a sí, los que la augusta
Razón a su avaricia y gula ponen:
Los que no ostentan en la frente honrada
Ese cinto de luz que en el yugo funde
Como el inmenso sol en ascuas quiebra
Los astros que a su seno se abalanzan:
Los que no llevan del decoro humano
Ornado el sano pecho: los menores
Y los segundones de la vida, sólo
A su goce ruin y medro atentos
Y no al concierto universal”

                                              José Martí