“Llueve sobre mojado…”

Con algo más de 100 metros de longitud, el puente fue construido en 1984, y resulta vital para la comunicación terrestre entre Zaza del Medio y la cabecera provincial, situados a poco más de 10 kilómetros. (ACN)

Una vez más la naturaleza pone a prueba la infraestructura de un país anclado en el siglo pasado, esta vez a manos de la tormenta subtropical “Alberto”, la cual ha causado severas inundaciones en el occidente y centro del país. Hasta la fecha de hoy se han reportado varios fallecidos  y desaparecidos, así como decenas de damnificados, volviendo a llover sobre mojado en Cuba. Debido a que el sector del turismo consume toda la atención y recursos de las autoridades estatales, no parece existir un plan presupuestario relacionado con el mejoramiento y modernización de la infraestructura del país; demás está decir, que no basta pintar con cal los contenes de las aceras ni rellenar con chapapote y arena los baches de las calles y demás chapuzas; cuando el sistema de alcantarillados, la autopista (todavía sin terminar desde 1990), puentes, carreteras (en el caso de la carretera central, construida entre 1927 y 1931, con una longitud total de 1139 km, bajo el gobierno de Gerardo Machado); aeropuertos, hospitales, puertos, etc, están en un estado más que lamentable. Aunque los aspectos antes mencionados son importantísimos, el que sin lugar a dudas ocupa el primer puesto es “la vivienda”, siendo nombrado una y otro vez sin ninguna solución. El oficialismo repite el discurso: bloqueo, subdesarrollado, país pequeño, enemigos, imperios, al cual se le ha sumado la corrupción, que aunque veterana en la vida cotidiana de Cuba, sale a la palestra pública como si no fuera ya poco. En fin, poca autocrítica, mucho menos autonomía, y ni pensar tomar  en consideración la posibilidad de que el gobierno llegue al entendimiento, dejando de controlar cada aspecto de la vida económica-social del país, dándole a los cubanos protagonismo, confianza en el trabajo y haciendo valer el talento de los ciudadanos. Veremos entonces si la nueva reforma de la Constitución será al estilo del ‘92, o lo que sería un milagro, finalmente nos entregan de una vez y por todas, una constitución.